Durante
el mes de noviembre y diciembre de 2014, estuve participando en una
investigación cualitativa con adultos mayores que presentan algún
tipo de discapacidad en la zona costera del Perú (Morropón, Piura,
Perú). Aquí me enfrenté a varias situaciones donde es necesario
aplicar estrategias de comunicación y uso de lenguaje para enfrentar
y sobrellevar las dificultades que implica trabajar con población de
la tercera edad y obtener la información necesaria para el estudio.
Esto debido a las condiciones que presentan las personas de edad
avanzada en esta zona del país. En primer lugar porque existe
problemas para recordar algunas de sus experiencias y porque las
lagunas mentales que se presentan en el discurso dificultan levantar
data cualitativa relevante. Para ilustrar esta situación dejo el
trailer de la película peruana Viejos Amigos, donde uno de los
amigos se enfrenta a esta situación https://www.youtube.com/watch?v=UXCuPlrNxKc. En segundo lugar, la
comunicación y el uso adecuado del lenguaje pueden resultar
precarios, en muchos casos por la condición de analfabetismo o por
el bajo nivel educativo que presentan los informantes, por lo general
educación primaria incompleta, completa y secundaria incompleta.
En
el primer caso, se optó por sugerir a un familiar que nos acompañara
durante la entrevista. Se observa que esta estrategia tiene un mejor
resultado, no solo porque el hijo(a) o esposo(a) ayudan a recordar
situaciones vividas a los adultos mayores, sino porque en muchos
casos es la propia experiencia del familiar la que ayuda a descifrar
o profundizar situaciones que también han sido parte de su vida
cotidiana, por ejemplo; una hija relató que fue ella quien inscribió
a su padre en el Sistema Integral de Salud (SIS) y, por lo tanto, es
la misma la que cuenta su experiencia con el procedimiento. Asimismo,
permite entablar un diálogo entre adulto mayor y familiar mediante
comentarios como "mamá recuerda que fuimos de compras la
mercado..." y entonces la madre asintió y decidió relatar lo
sucedido. Esta situación generó un panorama de confianza, permitió
recordar experiencias vividas a la informante y comunicarlas, lo que
permite profundizar vivencias que probablemente no serían relatados
de manera autónoma debido a los problemas de memoria de los adultos
mayores.
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| Abuela e hijo en entrevista. |
En
el segundo caso, se optó por usar un lenguaje sencillo de tal forma
que los adultos mayores comprendan las preguntas. Se observa que la
recepción del mensaje, en este caso una pregunta específica, no es
comprendida por los informantes, a pesar de ser una localidad
costera. Como menciono líneas arriba, es probable que se deba a la
carencia educativa de los adultos mayores y en su lugar existe un
código restringido y personal opuesto a la "ciudad letrada",
"hablar la lengua del otro no garantiza comunicarse con él y
mucho menos comprender su cultura" (Sánchez Parga, pág. 125).
De ahí que uno de los retos del antropólogo sea conocer, entender
la comunicación de un pueblo, que implica un preámbulo en el
trabajo de campo o la bien llamada observación participante si la
investigación lo exige. En ese sentido, fue importante conversar con
algunos lugareños para comprender las prácticas de comunicación,
por ejemplo; la broma, el doble sentido, las experiencias de vida y
la sencillez están muy presentes en su vida cotidiana. En ese
sentido, fue importante repreguntar y reformular las preguntas, pero
sin cambiar el sentido de la misma hasta que los informantes lograron
comprenderlas. Si en la labor etnográfica obviamos esta situación
es probable que sea presentada como una gran dificultad para levantar
información en profundidad, lo que en realidad es parte de la labor
y el reto etnográfico.
Bibliografía
2010 Sánchez Parga, José. El Oficio del Antropólogo. Crítica de la razón (Inter) cultural. Abyala - Yala, Quito, Ecuador





