jueves, 19 de febrero de 2015

Mi primera vez: limpiando una playa



El domingo 08 de febrero, un grupo de personas nos reunimos por la tarde en la playa Yuyos de Barranco para realizar una limpieza voluntaria. La cita convocó a unas 40 personas aproximadamente, entre adultos, adolescentes y niños dispuestos a dar parte de su tiempo en la iniciativa de Limpieza Internacional de Costas y Riveras del Perú organizado por el Instituto para la Protección del Medio Ambiente y OceanConservacy. La acción incluía, además de recoger la basura separando entre deshechos reciclables y no reciclables, la concientización de las personas que pasaban su tarde de verano en la playa, invitando a participar del voluntariado u ofreciendo una opinión sobre el tema. En mi caso, fue mi primera vez limpiando una playa y realmente puedo decir que ha sido una experiencia grata y aleccionadora. Dejo un pequeño corto casero sobre la limpieza en las playas. https://www.youtube.com/watch?v=7dBWlDn51o0

Se armaron brigadas conformadas por 3 o 4 personas y a mi equipo se unieron 2 chicas de 12 y 13 años. Me causó mucha emoción y esperanza verlas con ganas de aportar, preguntándolo todo y dando su mejor esfuerzo, lo que de cierta manera te hace comprender que la educación sobre estos temas es de prioridad desde la infancia. Para la acción nos entregaron guantes, bolsas para recoger la basura y una ficha para registrar los desperdicios encontrados. Comenzamos nuestra tarea organizándonos y una vez iniciada ésta observamos que cada vez se volvía más ardua, no solo por el hecho de encontrar que hasta el más mínimos residuo es arrojado en nuestras playas, sino porque las personas manifiestan diversos discursos para excusarse sobre este atentado: "qué barbaridad, la municipalidad no hace su trabajo", "faltan tachos de basura señorita", "nosotros no hemos sido, ya estaba así cuando llegamos", "por qué recogen la basura", "te puedo entregar mi basura a ti porque si no la dejo en la playa". Probablemente existen muchas otras justificaciones que aún hay que combatir mediante la educación y la concientización ciudadana sobre los efectos que causa arrojar los desperdicios de basura en la playa y en cualquier rincón del planeta. Sin embargo, algunas personas al ver nuestra acción se sumaron a la misma, siendo lo más gratificante de la tarde porque concluyes que una buena acción es digna de ser imitada y así el malestar pasa un segundo plano.
Formando equipos y entregando bolsas.

Recolección de la basura.
Al final de la tarde en mi grupo logramos recoger 4 bolsas de basura, pero sumaron mucho más con la de los otros equipos, luego reflexionamos, discutimos y agradecimos a cada participante por la acción realizada. Y para el broche de oro decidimos bailar, abrazarnos, ver el sunset y por sobre todo observar una playa limpia. De regreso a casa me quedé con la sensación de que trabajando en grupo, haciendo más llamados a acciones de este tipo y sumando a más personas, aún estamos a tiempo para mejorar el lugar donde vivimos y por supuesto nuestro planeta. Lo olvidaba, también te llevas una gran sonrisa y mucha satisfacción.

Opinión de los veraneantes.
Sunset y playa limpia.




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