lunes, 6 de abril de 2015

Rituales y otras perlas. ¿En búsqueda de la espiritualidad y el amor?


Por primera vez pase una semana santa en una salida espiritual. Efectivamente, tuve un jueves y viernes santo "seco", cero alcohol y otros placeres de la vida para los no entendidos. En mi búsqueda de respuestas, perdones y reflexiones decidí asistir al Eco Truly Park que es una comunidad ecológica basado en principios Vaishnavas, ubicado en la Playa Chacra y Mar en el distrito de Aucallama, Huaral. En otras palabras se trata de los Hare Krishna, quienes tienen una comunidad asentada en el Perú desde hace varios años.



Al llegar al lugar lo primero que sorprende es la diferencia entre la playa y la casi aldea del lugar, por momentos parecía que estaba en una burbuja o en un cuento de hadas. Dos cosas llamaron mi atención, en un primer momento: las diferencias que son divididas por un muro, y que curiosamente se asemejan a todo el Perú: El desorden y los desperdicios regados en toda la playa y la música a todo volumen e imparable que atormentaba a los Hare Krishna y los visitantes del lugar. Y el orden, la convivencia ecología y armoniosa del Eco Truly, no puedo decir tranquilidad debido las reggeatonerasas que nos atormentaron día y noche. 

Vista de la playa y el Eco Truly Park. El área verde es de los Krishna
 



De otro lado, me llamo la atención la búsqueda y la devoción que tienen las personas que practican esta religión, los llamados devotos o entregados. Los primeros profesan un seguimiento y adoración a Krishna y los segundos han renunciado a los placeres materiales de la tierra como la familia o la propiedad privada. Por supuesto todo esto me lleno de preguntas y cuestionamientos, ya que mi actual agnosticismo me lleva a criticar una serie de posturas en todo orden religioso y aunque si bien practiqué y seguí las indicaciones de los rituales por una causa de orden etnográfica, para observar y tratar de comprender la búsqueda de estas personas de una vida espiritual, manifestada en la creencia y adoración a Dios, sea cual fuera su representación: católica, evangélica, budista, etc.; así como el ideal de una vida plena de armonía y amor.



Y para lograr este objetivo se persiguen 2 cosas: Por un lado la convivencia en armonía con la naturaleza, que no es otra cosa que una alimentación saludable, a través de una agricultura orgánica y la practica del yoga para mantener el equilibrio entre espíritu, mente y cuerpo; una vida con preceptos ecológicos como el reciclaje, la utilización de baños secos o el diseño de viviendas de barro. 
Vivienda de barro, basadas en la tradición Vastu Fengshui
Y de otro lado la adoración a Dios a través de múltiples rituales religiosos, que es el llamado para ordenar la fuerza de la naturaleza en favor de la humanidad, específicamente a través de la búsqueda de deseos, pedidos o soluciones que el supuesto ser divino debería solucionar.



Para este último proceder los rituales y la adoración suelen estar plagados de solemnidad, entrega de ofrendas que suelen ser alimentos y frutas de su propio huerto, velas, mantras repetitivos y musicalizados hasta el hartazgo, formas de proceder y actuar que pueden ser limitantes como el uso de atuendos específicos para ciertos actos, normas de convivencia entre las que se separar a los participantes, mujeres en un lado y hombres en otro lado, los devotos y los entregados suelen ser varones, restricción a la relaciones sexuales cuando estas son ilícitas. Y yo me preguntaba a qué se refieren con lo ilícito, hasta que alguien me aclaró que se refieren al sexo entre personas no casadas o solteras. Y posiblemente un sin fin de normas y procederes desconocidos y que solo serían posibles conocerlas con la convivencia. 

Ceremonia de limpieza espiritual
 



Aquí entonces me surgió la pregunta, es posible vivir entre tantas restricciones, adoraciones y un sin fin de normas que podrían restringir las libertades, otro tipo de búsquedas personales, profesionales (que pueden ser de orden científico o humano) e inclusive la convivencia en una comunidad eminentemente machista. En mi caso mi respuesta fue no, aún puedo mantener la cordura en mi locura.



Regresé a Lima más confundida y mi reflexión en torno a lo espiritual no tuvo éxito, tampoco estoy segura si el ritual en búsqueda del perdón habrá tenido efecto, solo el tiempo lo determinará. Y entre mis principales confusiones determiné que existe cierta contradicción practica pasiva en este grupo: Por un lado su revolución práctica de la cuchara y la ecología y, por otro lado, su forma restrictiva y ritualizada para obtener una vida plena de armonía y amor. ¿Son las revoluciones o han sido (inclusive religiosas) pasivas?



A propósito del amor y aunque pareciera opuesto al tema, el domingo después de disipar mi supuesto encuentro con lo espiritual fui al cine a ver la peli Nymphomaniac de Lars Vor Trier y me encuentro con esta frases que giran en torno a la revolución y las sectas:



" - Se trataba de follar y de tener derecho a estar calientes. Nos masturbábamos juntas, cosas por el estilo. Era una expresión de rebeldía. No podíamos tener novios. No podíamos follarnos al mismo tipo más de una vez.
- ¿Contra qué se estaban rebelando?
- El amor.
- ¿El amor?
- Estábamos comprometidas a luchar contra una sociedad obsesionada con el amor.
- Yo creía mucho en nuestro pequeño rebaño pero eso fue ingenuo de mi parte. Con el tiempo, ni la más fuerte pudo mantenerse fiel a nuestro manifiesto".