El
sábado pasado se realizo la marcha por la vida organizado por el
Arzobispado de Lima y otras instituciones religiosas, obviamente
convocado y liderada por Cipriani. El evento finalizó con un mega
concierto en la playa, el cual llevo a preguntarse a miles de
peruanos con qué recursos fue financiado tremendo espectáculo. Será
que fue obra y gracia del Espíritu Santo o será que fue
financiado del diezmo voluntario de los católicos. Para responder a esta interrogante, debemos saber que
nuestro Estado laico financia a la iglesia católica todos los años cantidades
exorbitantes del tesoro público que están exoneradas de impuestos, de rendición de
cuentas y de una contabilidad formal.
Al finalizar la marcha, Cipriani mencionó que "...no es un problema de si el Estado es o no laico. No dejemos que nos engañen. El Estado representa lo que quieren sus ciudadanos”. Ante esto me pregunto si los ciudadanos están conformes con que parte de estos recursos se destinen a financiar estas actividades. Esta subvención otorgada de nuestros bolsillos ¿será utilizada para promover obras sociales, mejorar las condiciones de orfanatos donde viven miles de niños abandonados, campañas de educación sexual y reproductiva para que miles de adolescentes en el país no conciban precozmente y tengan conciencia de las implicancias y responsabilidades de ser madre, o una asesoría psicológica destinada a las miles de mujeres que son violadas diariamente en el país?
Este
año el presupuesto del sector público, otorgó un presupuesto de
subvención a la iglesia (hasta el año pasado iglesia católica) de
S/. 2 642 072, más de dos millones y medio de soles destinados a
este fin y en comparación al año anterior, este presupuesto aumento
en casi cuarenta mil soles (¿será que este monto adicional está
dirigido a otras iglesias?). Así es, todos los años se destina un
monto similar a la iglesia católica, además del pago al personal
eclesiástico, pensiones de jubilación vitalicias de todos los
obispos y arzobispos, y obviamente el sueldo de Cipriani, que aunque
él refiere es de S/. 1,400 mensuales existe una controversia al
respecto ya que el Decreto Supremo N° 146-91-EF emitido en el
gobierno de Fujimori le otorga un sueldo similar al de los ministros. Saquen sus conclusiones.
Al finalizar la marcha, Cipriani mencionó que "...no es un problema de si el Estado es o no laico. No dejemos que nos engañen. El Estado representa lo que quieren sus ciudadanos”. Ante esto me pregunto si los ciudadanos están conformes con que parte de estos recursos se destinen a financiar estas actividades. Esta subvención otorgada de nuestros bolsillos ¿será utilizada para promover obras sociales, mejorar las condiciones de orfanatos donde viven miles de niños abandonados, campañas de educación sexual y reproductiva para que miles de adolescentes en el país no conciban precozmente y tengan conciencia de las implicancias y responsabilidades de ser madre, o una asesoría psicológica destinada a las miles de mujeres que son violadas diariamente en el país?
Todos
estos millones que se destinan anualmente carecen de rendición de
cuentas. No sabemos con exactitud a dónde van
a
parar estos recursos, fuera de
los sueldos obviamente. Lo que si sabemos es que parte de este presupuesto está
destinado a financiar marchas que atentan contra el derecho de
las mujeres a decidir sobre su cuerpo, a pagar la propaganda de
quienes
defienden a
curas pederastas y
violadores.
Recordemos que la semana pasada una declaración del cardenal Giovanni Battista, prefecto de la Congregación para los Obispos en el Vaticano mencionó que "la violación es menos grave que el aborto", debido al aborto que se le practico a una niña de 9 años en el Brasil. Y ya sabemos como piensa Cipriani al respecto.
Recordemos que la semana pasada una declaración del cardenal Giovanni Battista, prefecto de la Congregación para los Obispos en el Vaticano mencionó que "la violación es menos grave que el aborto", debido al aborto que se le practico a una niña de 9 años en el Brasil. Y ya sabemos como piensa Cipriani al respecto.
Observamos
que la iglesia desestima los derechos de unos y
prioriza
lo de otros, considera a la violación como un acto poco grave, dando
carta abierta a miles de violadores a perpetuar su ola de violencia y
asalto; arrebatando a las mujeres su dignidad, su derecho a decidir,
tanto en su voluntad para consentir una relación sexual y en su
capacidad para concebir una vida y decidir sobre la misma. Decidir
sobre nuestro cuerpo y futuro es sometido a la presión y condena
pública, con pena privativa de la libertad en caso de descubrirse el
aborto. La voluntad, las
angustias,
la
precariedad,
la juventud,
el futuro
no nos pertenecen porque
en
realidad para la Iglesia y el Estado aún no somos vistas como
ciudadanas, ni siquiera de segunda categoría. Somos vistas como
criaturas incapaces de tomar decisiones, asumir consciente, racional
y emocionalmente las responsabilidades de nuestros actos.



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